La lavanda es una de las plantas aromáticas más populares del mundo, conocida por ofrecer un color intenso y fragancia única y distintiva. Cuando hablamos de «lavanda» nos referimos a distintas especies del género Lavandula, de origen mediterráneo, aunque actualmente se cultivan en diversos países. Esta planta también es apreciada por distintos usos dentro de la aromaterapia, perfumería, cosmética, limpieza e incluso medicina tradicional. En Amigos de la Jardinería hablaremos en detalle de la lavanda o lavandula, explorando su origen, cuidados y usos. ¡Sigue leyendo!

Taxonomía de la lavanda

La planta de lavanda pertenece al género Lavandula y a la familia Lamiaceae, popularmente conocida como la «familia de las mentas» e incluye distintos tipos de lavandas como la Lavandula angustifolia (lavanda europea), Lavandula officinalis (lavanda común), Lavandula stoechas (espliego) y Lavandula dentata (lavanda dentada). Todas estas especies tienen características muy comunes, aunque varían en altura, forma de las flores o tonalidades de color.

ReinoPlantae
DivisiónMagnoliophyta
ClaseMagnoliopsida
OrdenLamiales
FamiliaLamiaceae
GéneroLavandula

Hábitat y distribución de la lavanda

La lavandula es endémica de la región mediterránea, es decir, de los países del sur de Europa, como España, Italia y Francia. No obstante, debido a sus múltiples cualidades, esta planta está actualmente presente en multitud de países. Comparte hábitat con distintas especies mediterráneas como la salvia (Salvia spp.), el romero (Rosmarinus officinalis) y el tomillo (Thymus spp.).

Además, se encuentra presente en diversos ecosistemas de clima mediterráneo que experimentan veranos cálidos y algo secos, así como inviernos suaves y húmedos. El hábitat de la lavanda debe garantizar temperaturas suaves, una alta exposición a la luz y suelos bien drenados. En este sentido puede adaptarse a distintas áreas, como zonas de baja altitud o montañas. De este modo, podemos encontrarla de forma natural en matorrales, praderas y pastizales. Su alta adaptabilidad le permiten establecerse en una gran variedad de áreas, incluso en aquellas donde no es nativa.

Características de la lavanda

Las diversas especies de lavanda, como la Lavandula angustifolia, Lavandula officinalis, Lavandula stoechas y Lavandula dentata, comparten muchas características. Para empezar, conviene destacar que se trata de una planta perenne, lo que significa que puede vivir varios años, floreciendo cada temporada.

En cuanto a tamaño, suelen medir entre 30 y 60 centímetros, mostrando tallos delgados y leñosos en su base, que se van ramificando en la parte superior. las hojas son generalmente estrechas, lineales y de color verde grisáceo, midiendo entre 2 y 6 centímetros.

Las flores son probablemente el aspecto más destacable de la lavanda. Se trata de espigas compactas, con numerosas flores pequeñas en forma de tubo de tonalidades violeta, dependiendo de la especie en concreto. Ofrece un aroma único y muy agradable, gracias a los aceites esenciales que posee en las glándulas de las flores y hojas.

Cuidados de la lavanda

Esta planta requiere cuidados relativamente sencillos, de esta forma, si garantizamos una buena ubicación, pauta de riego y poda, conseguiremos excelentes resultados.

Ubicación de la lavanda

¿La lavanda es de sol o sombra? Antes de ubicar nuestra Lavandula en una terraza o jardín es importante considerar que se trata de una planta que requiere un mínimo de 6 horas de luz solar directa para crecer de forma saludable y producir una adecuada floración. De este modo, empezaremos destacando que se trata de una planta de sol.

También es importante recordar que requiere temperaturas suaves y moderadas, por ello, evitaremos plantarla en el suelo si en nuestra localización se producen heladas o temperaturas por encima de los 32ºC, en estos casos puede ser interesante colocarla en una maceta que resguardar en determinados momentos del año.

Finalmente señalar que la planta tiene un hábito de crecimiento extendido, por ello, asegúrate de ofrecerle un espacio amplio, ya sea en el terreno o en una maceta.

Sustrato de la lavanda

Otro aspecto importante será el sustrato elegido. Un pH de entre 6.5 y 7.5 es lo ideal. Podemos hacer una mezcla utilizando un 50% de tierra común de jardín, un 30% de arena gruesa o perlita para garantizar un suelo bien drenado y un 20% de materia orgánica que le aporte suficientes nutrientes. En el caso de utilizar una maceta, recuerda asegurar que tiene agujeros de drenaje para evitar el encharcamiento del agua.

Riego de la lavanda

Este es uno de los aspectos más importantes de los cuidados de la lavanda, ya que se trata de una planta adaptada a resistir la sequía, por ello, un exceso de riego y el consecuente encharcamiento suele ser mortal. Entonces, cada cuando ¿cuándo regar la lavanda?

Lo ideal será fijarnos en el sustrato antes de regar, permitiendo que se seque ligeramente entre riegos. Aunque las condiciones pueden variar según el clima y las condiciones de tu localización, durante las épocas de crecimiento activo (primavera y verano) realizaremos un riego más regular, cada una o dos semanas. Mientras, en período de reposo (otoño e invierno) espaciaremos muchísimo más el riego, a una vez cada tres o cuatro semanas. No olvides fijarte en el sustrato.

Durante el riego, evita mojar flores y hojas, de este modo podrás prevenir enfermedades fúngicas y descomposición del follaje. El riego por goteo o la aplicación controlada alrededor de la planta son las mejores opciones.

Abono y fertilizante de la lavanda

Si estás tratando de potenciar la floración de la lavanda, debes saber que esta planta no requiere grandes cantidades de fertilizantes, ya que es muy resistente, floreciendo incluso en suelos pobres. Sin embargo, de forma anual, en el momento de trasplante o en épocas de desarollo (primavera) podemos aportarle una dosis de abono orgánico o fertilizante equilibrado de liberación lenta para ayudar a mantener la planta saludable y favorecer el crecimiento y la producción de flores.

Considera además no utilizar fertilizantes altos en nitrógeno, ya que esta planta no suele tolerar el exceso de este elemento. Recuerda también seguir las instrucciones del fabricante. Un exceso de fertilizante puede provocar quemaduras graves e incluso la muerte de la lavanda.

Trasplante de la lavanda

Si tienes tu lavanda en maceta deberás trasplantarla en el momento de crecimiento activo, es decir, durante la primavera, aunque el otoño también puede ser una época favorable para ello. Hacerlo en esta época del año permitirá que la lavanda se adapte con éxito a su nueva localización y desarrolle unas buenas raíces.

En el momento de trasplantar la planta de lavanda prepara el suelo con la mezcla mencionada anteriormente para conseguir un suelo bien drenado y ligeramente alcalino. Recuerda también por su hábito de crecimiento proporcionarle suficiente espacio. No olvides manejar con cuidado las raíces para evitar dañarlas y, justo después del trasplante, regar.

Poda de la lavanda

La poda de la lavanda es clave para ayudarla a mantener su forma, estimular el crecimiento y promover una buena floración. Podemos empezar a podar la lavanda a partir de su segundo año de crecimiento, hacerlo antes podría debilitar la planta. Una vez más realizaremos esta práctica en la época de desarrollo (primavera) para evitar que padezca daños provocados por el frío. Durante la poda eliminaremos las ramas leñosas, muertas y dañadas. Podemos podar hasta un tercio de la longitud actual, justo por encima de los bortes sanos.

Un exceso de poda puede mermar su capacidad para seguir creciendo y florecer, además, la debilitará, haciéndola susceptible a enfermedades y plagas. En el punto opuesto, la falta de poda provocará que tenga un crecimiento desordenado, crezca leñosa y ofrezca una menor producción de flores.

ado entre la poda regular y permitir que la planta se desarrolle y florezca de manera natural.

Cuidados de la lavanda en maceta

Si has llegado hasta aquí preguntándote cómo cuidar la lavanda en maceta, debes saber que las pautas son las que ya hemos mencionado.

Algunos aspectos clave a considerar para la lavanda en maceta serán:

  • Utiliza una maceta amplia que garantice el desarrollo adecuado de las raíces
  • Garantiza un sustrato que drene bien el agua, evitando encharcamientos, así como agujeros finales
  • Riega de forma moderada
  • Coloca la planta en una zona soleada
  • Realiza una poda anual de la planta, preferiblemente en primavera
  • Protege tu planta del frío extremo y el viento

La floración de la lavanda

La floración de la Lavandula se produce a lo largo del verano y la primavera, aunque variará según el ejemplar, la especie, las condiciones o el estado de salud de la planta. Las flores, agrupadas en espigas o racimos terminales, tienen forma tubular y pétalos de tonalidad violeta. En variedades muy concretas podemos encontrarl lavandas con flores blancas o rosadas.

La fragancia de la lavanda es dulce y relajante, además, ayuda a atraer insectos beneficiosos para el jardín, atrayendo insectos polinizadores como abejas y mariposas.

¿Cómo reproducir la lavanda?

Podemos reproducir facilmente la lavanda. La reproducción de lavanda por semillas se realiza recogiendo semillas maduras de una planta y colocándolas en una bandeja con sustrato bien drenado. Lo mantendremos ligeramente húmedo en un lugar cálido y soleado. Las semillas empezarán a germinar en pocas semanas.

Por otro lado, tenemos la reproducción de la lavanda por esquejes. En este caso bastará con conseguir un tallo joven y saludable, de unos 10 centímetros. Para favorecer el crecimiento de las raíces podemos aplicar enraizador y colocar el tallo e una maceta, regándolo ligeramente. Nuevamente colcoaremos la planta en una zona cálida y soleada, manteniendo el suelo húmedo sin encharcar.

Enfermedades y plagas de la lavanda

Es importante conocer cuáles son los distintos problemas de salud que pueden afectar a la lavanda, de esta forma podremos actuar de forma pronta y corregirlos con mayor efectividad. Las enfermedades generalmente requerirán productos profesionales específicos, siendo las más comunes el mildiu (hongo que provoca una capa de polvo blanco en las hojas), pudrición de las raíces o mancha foliar (manchas de color negro en las hojas).

En cuanto a las plagas que pueden afectar a la lavanda encontramos a los pulgones (insectos chupadores que se alimentan de la salvia, visibles a simple vista), la araña roja (ácaros que provocan decoloración y hojas marchitas), gorgojos (sus larvas se alimentan de las raíces, más difíciles de identificar) y escarabajos (se alimetnan de las hojas, dañándolas).

Para prevenir plagas y enfermedades en la planta de lavanda será imprescindible adquirir plantas sanas y ofrecerle los cuidados adecuados. Además, inspeccionar la planta regularmente es clave para hallar signos y actuar de forma pronta. La aplicación de insecticidas caseros preventivos también puede ser interesante para incentivar la protección.

Propiedades y usos de la lavanda

Finalmente terminaremos con las propiedades beneficiosas que se le atribuyen a esta planta. Además de ser una excelente planta ornamental, culinaria y aromática, se considera que ofrece propiedades relajantes y sedantes gracias a su aroma, ayudando a calmar el estrés, la ansiedad y promoviendo un sueño tranquilo.También se considera una planta antiséptica, cicatrizante, antiinflamatoria, analgésica, por ello, existen multitud de remedios que utilizan su aceite o té.

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