Amigos de la Jardinería

Blog de Jardinería

Plagas y enfermedades de las plantas

¿Por qué mi ficus benjamina tiene las hojas amarillas?

El árbol ficus benjamina, conocido también como «boj» o «caucho benjamina» es probablemente uno de los más populares, por su fácil cuidado y su adaptabilidad  a distintos climas, así como por su capacidad de vivir en el interior de nuestros hogares. Podemos encontrar una gran variedad de tipos dentro de la especie ficus. Si bien algunos se adaptan a condiciones poco favorables, el ficus benjamina es el que tiene mayor adaptabilidad.

Desafortunadamente, como ocurre con todas las plantas, ninguna se exime de sufrir enfermedades o problemas durante su desarrollo, por este motivo, en Amigos de la Jardinería te explicaremos por qué un ficus benjamina tiene hojas amarillas y cómo solucionar este problema.

Cuidados generales del ficus benjamina

Los ficus benjamina son árboles que no requieren excesivos cuidados, pero si queremos evitar problemas a largo plazo, deberemos proporcionarle unas buenas condiciones de vida. Hacer un repaso previo de los cuidados del ficus benjamina será fundamental para asegurarnos que las hojas amarillas no se deben a una posible enfermedad o parásito.

El ficus benjamina necesita la luz del sol pero nunca de forma directa. Si nuestro ficus habita en el interior, tendremos que colocarlo en un lugar donde le llegue la claridad de la luz solar. Otro aspecto que puede afectar al ficus benjamina son las corrientes de aire, estas suelen propiciar la caída de hojas, por lo tanto lo alejaremos lo máximo posible de las corrientes de aire.

Le proporcionaremos agua de riego un par de veces por semana en verano, una cada semana o diez días en invierno. El exceso de cal en el agua es la causa más frecuente que explica por qué un ficus benjamina tiene las hojas amarillas.

La temperatura que requiere el ficus benjamina está situada entre los 13 y los 25 ºC.  En el interior debemos vigilar con la calefacción ya que le afecta negativamente, como al resto de plantas. Otro cuidado que le podemos aportar a nuestro ficus es un pulverizado de agua periódico para limpiar las hojas y proporcionarle humedad sobretodo los días de calor mas seco.

El abonado se efectuará cada 15 o 20 días en primavera y es muy recomendable apostar por un abono orgánico o adquirir uno con las mismas características. La poda que solemos realizar al ficus benjamina es una poda de limpieza, llevándola a cabo un par de veces al año.

Retiraremos las ramas secas o caídas las hojas dañadas o enfermas y podaremos también los chupones. Otro tipo de poda que podemos realizarle a ficus benjamina para favorecer su frondosidad es cortar las ultimas dos hojas de cada rama, de ese modo, favorecemos que las yemas que crecen por detrás del corte despierten y empiecen a brotar.

Enfermedades del ficus benjamina

La mayoría de problemas y enfermedades que afectan a los ficus benjamina están derivados de la falta de cuidados. Las enfermedades más habituales del ficus son la caída de hojas verdes, que puede deberse a varios factores, como a corrientes de aire, a un cambio de lugar reciente, la falta o exceso de agua de riego, a una bajada de temperatura brusca o por estar situado en un lugar con poca luz solar.

También podemos tener problemas de caídas de hojas en nuestro ficus recién comprado ya que tardan un tiempo a aclimatarse a su nuevo entorno. En primavera el ficus acostumbra a echar hojas, por lo tanto, si lo hace en esta época de año y no se alarga no debemos de sufrir puesto que es algo habitual.

Otro de os problemas más habituales en el ficus benjamina es la presencia de hojas amarillas, que acostumbra a deberse al exceso de cal en el agua de riego. La solución consistirá en aportar un fertilizante rico en hierro.

Al igual que el ficus elastica, podemos encontrar un variedad de ficus benjamina con la hoja pigmentada de color amarillo, pero no debemos confundir ese color con ninguna enfermedad ya que simplemente es una de las variedades de ficus benjamina.

A nuestro ficus benjamina pueden atacarle también algunas plagas. Las más habituales acostumbran a ser la cochinilla algodonosa y los pulgones, por ese motivo es tan conveniente revisar las hojas de nuestras plantas de forma frecuente.

Precisamente los pulgones suelen atacar a las hojas, dejándolas deformadas y pegajosas. Podemos elaborar un insecticida natural y orgánico a base de hojas de ortiga, muy efectivo para eliminar este tipo de parásitos.

¡Vota este post!

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta página web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación, mostrarte publicidad relacionada con tus intereses y compartir contigo algunas funcionalidades sociales. Si continuas navegando, estás dando tu consentimiento y aceptando la política de cookies de Amigos de la Jardinería. ACEPTAR

Aviso de cookies